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Rojo Rojo

Mi dolor es rojo. También mi miedo. No puedo moverme. Vergüenza. Un día, Amina también se tiñó de rojo. Quería ser maestra y el rojo devoró su sueño. Silencio. Rojo. Menstruación. Pero no estoy sola. Amina me da la mano. Amina no dejará que el rojo robe mis sueños. Ella me guiará. El rojo se vuelve blanco. El blanco sobre el que escribiré mi vida, mi camino.

nº 58
15.45%

Un día cualquiera

Abrió la puerta, sus padres ya lo sabían, se abalanzaron sobre ella, la abrazaron y pronunciaron: -¡Cariño, ya no eres una niña, eres toda una mujer! Manuela se asustó, no entendía lo que sus padres acababan de decir, ella siempre había sido una mujer, pero con 12 años seguía siendo una niña. Una niña experimentando su primera menstruación.

nº 67
7.83%

Miedo y sangre

Era julio, tenía doce años y vi una gota de sangre en la braga. Mi madre me dio un paño blanco y en susurro se lo contó a mi abuela y me miraron raro. Me advirtieron que tuviera cuidado con los chicos por si me quedaba embarazada.

Y cuando tenía la menstruación cruzaba de acera por si pasaba el Espíritu Santo.

nº 45
6.99%

Aminata

Ese río rojo era el principio de nuevas obligaciones. El final de una infancia que nunca pudo ser total. La menstruación arrastraba la posibilidad de aprender, de ser igual, de tener un futuro mejor. Aminata, consciente de ello, no pudo evitar las lágrimas. Existía un hilo de esperanza que esta injusticia algún día desaparecería.

nº 3
5.32%

Secretos de familia

Eran las cinco en punto. Lo sé porque un grito acompañó a la quinta campanada. Papá estaba arreglando la persiana de mi habitación y la abuela dio un alarido al verle caer. Mamá dejó de llorar, no volvimos a verla con moratones y a mí me vino la menstruación. Un empujón te hizo mujer, dijo mi abuela, y aquello se convirtió en nuestro pequeño secreto de familia.

nº 60
5.22%

Masái

Cada tarde dejaba las cabras y se unía al grupo. Apenas un Km al principio, poco a poco fue mejorando a pesar de sus 12 años. Osok, campeona olímpica, no puso trabas a que las siguiera por los caminos de polvo y nada de Kenia. Un día notó el calor entre sus muslos sin entender. Osok le hablo de menstruación y la reconfortó. Rasgó su camiseta en tiras y se las ofreció.

nº 38
4.07%

Los pedazos de alma

Alma es el abrazo cálido una tarde de invierno. Es aquel grito silencioso entre la multitud. Alma es su primera menstruación, su primera cita, su primera vez. Es el suspiro tras el décimo intento. Alma es los pedacitos de aquellos momentos que parecían insignificantes.

nº 32
3.86%

Desmemoria

Las gotas de sangre empaparon la tierra y un temblor nuevo me azotó el cuerpo. Al acariciar el rojo húmedo con la punta de los dedos, supe que la menstruación acababa de condenarme al peligro constante. La enfermera me levantó entonces del suelo y el recuerdo se esfumó como todos los demás. En esta residencia donde me dejaron mis hijos, estamos todos perdidos.

nº 11
3.03%

Carta con retraso

Querida menstruación: Te había imaginado roja. Pero no, eras una mancha marrón en mis bragas de once años. Un susto, un llamar a mi madre en un baño público. Te recibía entre algodones, luego un tampón, las compresas con alas, las bragas absorbentes… Y con la copa, la visceralidad: tu consistencia, tu color, tu temperatura, tu aroma… Te echaré de menos, Selva

nº 5
2.92%

Luna nueva

Brilla la luna en tu vientre, redonda y perfecta. La menstruación es un misterio, luz roja y poderosa. En ocasiones objeto de vergüenza y estigma, pero también de celebración y empoderamiento. Símbolo de fertilidad, de renovación, de cambio, de esperanza. Aún no del todo comprendida. Misterio, incertidumbres, emociones, futuro.

nº 35
2.82%

El viaje de Amy

Mamá, ¿cómo vamos a esconderlo? ¡Nos van a pillar! Pero Awa ya había tomado la decisión. No iba a tolerar que casaran a su hija: ahora que tenía la menstruación, era ya una mujer. No, Amy no tendrá la vida que yo he tenido. Tenemos que ganar algo de tiempo para preparar el viaje, confía en mí. Tú ponte esto y yo lo lavaré a escondidas, todo saldrá bien.

nº 17
2.71%

Zumo de granada

Una niña con dolores en estómago y espalda se sincera con su madre en la cocina. La madre la tranquiliza y hacen jugo de granada juntas, nunca había probado esta fruta que manchaba tanto. Al abrir la fruta, la niña se mancha de rojos y su madre la lleva al baño, le quita la camiseta y pantalones: “cariño, llego tu primera menstruación”.

nº 73
1.98%

Ventana con rejas

Veo el suave vaivén del columpio vacío. Sigo en esta ventana después de mucho tiempo. El reloj sigue el camino de mi vida. Tú desapareciste sin retorno como la sangre de mi menstruación. Ya nadie me ve, ya nadie me mira. No volveré a jugar los domingos, no volveré a reír. Seré un futuro incierto. Besaré mi recuerdo. Sueño contigo.

nº 71
1.88%

Natural

-¡Mamá, mamá, que ya!
-¿Que ya, qué?
-Que ya tengo la menstruación.
-Bueno, no te pongas nerviosa. Es natural. Te pones una compresa y ya.
-Dámela.
Entonces pensé que ya dejaba una etapa atrás, la niñez. Tenía 13 años y ya me sentía distinta, aunque el cambio mental me había sucedido un año antes.

nº 48
1.67%

La fábula de los árboles bicítricos

Desde tiempos inmemoriales, los señores limones ocupaban las ramas superiores y las naranjas las inferiores. Ensombrecidas, las naranjas más audaces aspiraban a convertirse en limón y algunas lo conseguían en la forma, pero el color sanguino que adquirían a raíz de la primera menstruación les impedía ascender a las ramas donde los limones se solazaban.

nº 27
1.36%

El color del destino

Lloraba desconsolada. Había sangrado por vez primera sin saber qué era una menstruación. La boticaria, vestida con bata blanca y hiyab, me regaló compresas.
-Ocúltalas lejos de casa, y tras usarlas deposítalas en cubos de basura. En unos años podrías casarte con mi primo. Es gay. No consentiré que te vendan al mejor postor, como hicieron conmigo.

nº 75
1.36%

Diario de una vida o dos

23 de enero. Ya tengo 11 años.
4 de junio. Me lo temía, llegó mi menstruación. No va a ser lo mismo de antes, me tengo que esconder más.
9 de septiembre. No he podido esconderme hoy. Se lo he vuelto a decir claro: «no, ahora ya no es lo mismo», y le he rogado por favor, pero eso le da igual.
19 de septiembre.
Espero que mi bebé sea niño.

nº 12
1.36%

Libre

Su madre la abrazaba mientras a ella le dolía el abdomen. Tu primera menstruación, le dijo. Vio en el rostro de su madre lágrimas, de felicidad. La huida, durísima, había merecido la pena. Ahora era una niña libre, en un país libre. Ella no sabía de la mutilación de su madre. Aún no entendía por qué no volverían a Senegal. Aún no sabía el peligro que allí corría.

nº 33
1.36%

¿A qué huelen las nubes?

De pequeña, mis padres me llevaron a una feria y probé un dulce riquísimo con forma de nube. En la tele, unas chicas anunciaban compresas volando entre nubes de algodón. Así pensaba que sería mi primera menstruación: dulce y liberadora. Una noche sangré en la cama. Según mi madre, ya era una mujer. Desde aquel día, jamás volví a comer más nubes de algodón.

nº 1
1.36%

Pavor

Aquel flujo era denso y marrón, no del rojo vivo y limpio que siempre me había imaginado. El mío hubiese pasado por incontinencia fecal. Ni eso hacía bien. Me entró mucho miedo pensar que esa era mi primera menstruación y que ya nunca pararía. Pensar que el miedo se quedaría conmigo. Como me hubiese gustado abrazar fuerte a aquella niña y explicarle tanto.

nº 54
1.25%

Danza inaugural

En su primer encuentro con la menstruación, Ana sintió la danza sutil de la vida expresándose con inusitada intensidad. Entre gotas carmesíes, descubrió la poesía oculta en la esencia de su feminidad, una sinfonía que resonaría en cada ciclo, recordándole la fuerza única que yacía en su ser.

nº 9
1.25%

Mi primera vez

Nada más llegar a la zona infantil entusiasmada me lancé por el tobogán, pero esa alegría se tornó presta en miedo cuando al mirar atrás vi un rastro de sangre en la divertida rampa de mi columpio. Corrí hacia mi padre llorando desconsolada, sólo tenía 9 años y no entendía nada, me abrazó y dijo: - Tranquila preciosa, sólo es tu primera menstruación.

nº 44
1.15%

Vergüenza

Recuerdo aquel día en que mi madre descubrió mi secreto.
Su mirada de decepción acompañada del enfado posterior. Estuve 3 meses ocultándole que ya tenía la menstruación, ¿por qué? No lo sé ni yo. Es lo que la sociedad me había inculcado, la regla era un tema tabú, y de tabú, se convirtió en temor.

nº 70
1.15%

Como los flamencos

Vi en un documental que los flamencos nacían blancos y, al comer mucha cantidad de cangrejos, se volvían rosados. Yo, con diez años, estaba transformándome al color rojo, después de haberme hartado de comer cerezas. Al zumo que recorría mi pierna hacia abajo, le llamó mi madre, menstruación. Spoiler: nunca me puse roja, salvo una vez que fui a la playa.

nº 7
1.04%

Metamorfosis

He tenido mi primera menstruación y cuando mamá me ha dicho que ya no soy una chiquilla, he corrido hasta el espejo y en él he visto a la niña de ayer. Quizás, el próximo mes, cuando vuelva a tener la regla, como la crisálida se transforma en mariposa, yo me convertiré en mujer.

nº 41
1.04%

Origen

Yo ahora he ingresado a un ejército. Al mas importante de todos. Al único ejercito que puede asegurar cualquier triunfo, cualquier futuro posible. Yo ahora pertenezco al exclusivo grupo capaz de llevar la vida a la próxima etapa de la evolución. Yo ahora pertenezco a ese único e inigualable grupo que tiene la menstruación.

nº 52
1.04%

Obediente

Ya eres mujer, le dijo madre el día de su primera menstruación. A partir de ahora deberás ocultar tu cuerpo a los hombres. Te harás invisible, le repetía al salir de casa, invisible. Hasta el día que la casaron con un desconocido que, al desnudarla, debajo de la ropa, no vio a nadie.

nº 53
0.94%

De esas cosas no se hablaba

Se sentó en silencio a los pies de mi cama. Por primera vez en la vida la vi confundida, sin saber qué decir. “Ya lo sé, mamá, es la menstruación —le dije—. Me lo han contado mis amigas”. Suspiró con alivio, se levantó y fue a buscar una compresa. Yo me quedé mirando la mancha, tan roja sobre la sábana blanca, y me pareció imborrable. Acababa de nacer una vergüenza.

nº 10
0.94%

Una chabola junto al aeropuerto de Dakar

A través del cristal de su cuarto veía cada día a los grandes aviones de pasajeros elevándose majestuosamente hacia el cielo, y soñaba con subir en uno de ellos para ir a estudiar lejos de allí. El día de la partida coincidió con el de su primera menstruación, y mientras se elevaba por encima de la pista de despegue alcanzó a ver la ventana de su habitación.

nº 69
0.94%

El azar de tu sonrisa

Los rojizos, cobres y anaranjados del paisaje de fresnos, tilos, y álamos, se fundían con la incertidumbre de Anabela a lo largo de ese paseo otoñal que le había sido tan familiar. La pasión juvenil de su primera menstruación se abrió camino, mientras su infantil golpe de pedal se volvía involuntariamente vergonzoso y acelerado.

nº 15
0.84%

La madre luna

Ya soy mujer, dijo la luna. Un velo rojo tiñó su rostro redondo de niña; su primera menstruación. He tenido un hijo, dijo al mirarse en el lago. Y un reguero lácteo de estrellas se derramó de sus pechos de cobre bruñido.

nº 29
0.84%

Implícita primicia

Mientras intento relajarme ESTOY pensando que, CON EL MES que llevamos, la primavera llega con retraso. Por REGLA general, debería estar todo florecido ya. Espero que no tarde, porque es mi PERÍODO favorito del año. Ahí viene mamá; por fin ME HA BAJADO el bocadillo. Dice que solo ha sido mi primera MENSTRUACIÓN, que es algo normal y que me lo va a explicar todo.

nº 24
0.84%

La lágrima de mamá

Le susurró que hoy le había venido la menstruación pero que papá aún no lo sabía. No quería agobiarle más. Se había apañado sola, rebuscando en el mueble del baño y con videos de internet. Le pidió que despertara pronto porque tenía muchas preguntas. Cuando vio una lágrima rodando por la mejilla de mamá, gritó de alegría y salió corriendo a avisar al médico.

nº 63
0.63%

Un sendero rojo

El sendero rojo que se desliza entre sus muslos se lo confirma. Ahora entiende esos retortijones en el abdomen y esas ganas de llorar. Algunas niñas lloran cuando llega la menstruación, pero Fana no. Sabe que su cuerpo está cambiando, igual que su pequeño mundo. Tanto, que ya no tendrá que dejar la escuela. Y quizás, algún día, llegue a convertirse en doctora.

nº 68
0.63%

La duda

Toda la vida escuchando que llevamos en la sangre la de nuestros antepasados y ahora, con mi primera menstruación, me pregunto si les he honrado o les he dejado escapar.

nº 26
0.63%

Penosa ignorancia

Lo más patético mi primera menstruación fue que mi madre no tenía previsto tal momento. Entre sus cajas de tampones XXL, apareció una compresa amarillenta que solventó el trance. Yo tenía once años y lloraba ¡por la piscina! Crisis solucionada enchufándome un Tampax mini: dolor físico y emocional inolvidable. “Mamá, ¿con esto puesto podré hacer pipí?”.

nº 55
0.52%

Luna llena

La rosa roja, la roja rosa corre que corre y se esconde tras la luna. Ella me dijo, yo le dije; no la creí, no me creyó. Ven luna mía, tráeme la buena nueva y no la primera menstruación.

nº 34
0.52%

Algo nuevo

Nada es nuevo, todos los meses son iguales, estudio, salgo, duermo, pero esos días de cada mes son algo nuevo, una verificación de mi valor, un mensaje del universo que me dice: “Puedes crear maravillas. Puedes alegrar las calles, traer belleza, traer una historia, la media naranja de un extraño.” Y entonces, solo entonces, la menstruación cobra sentido.

nº 2
0.52%

Juegos inocentes

Han pasado varios años desde mi primera menstruación y, como cada mes, al extraer los tampones de su envoltorio no puedo evitar sonreír al recordar el momento en el que, sintiéndome mujer, le dije a mi primo: Alberto, seguiremos jugando a los médicos, pero a partir de hoy la médica voy a ser yo.

nº 25
0.52%

Autoengaño

Recuerdo que cuando terminó mi primera menstruación le dije a mi hermana muy segura: “Bueno, hasta el año que viene”. Sus rizas destrozaron mi inocencia, pero ¿cómo iba a imaginarme que ese dolor, sufrimiento y desangramiento se repetiría mes tras mes?

nº 4
0.52%

Esta mancha marrón

En esta mancha marrón se esconde mi mayor miedo: ¿dejar de ser yo? ¿Dejar de leer historias, de sumar y restar números, de aprender español? En esta mancha marrón, nos escondemos todas nosotras, me dice mi abuela. Entonces me doy cuenta de que es la menstruación la que une a todas las mujeres de todas las tierras, y deja de ser miedo, para ser fortaleza.

nº 20
0.52%

El compás de la vida

Entre apuntes de matemáticas, el compás del aula bailaba con nerviosismo. "Mi primera menstruación", susurré, desencadenando risas sofocadas. Marcador rojo en la libreta, ecuación indeleble de un secreto revelado entre líneas. La fórmula de la mujer que nace, sin solución final.

nº 74
0.42%

Nostalgia del futuro

El dolor, convertido en sangrienta explosión, dinamitó mi niñez abriéndome el camino -denso y confuso, pero esperanzador- de la tan ansiada adolescencia: ese territorio infinito donde recuerdos y aspiraciones conviven en turbulenta emoción, como paso previo a la madurez. Recordando mi primera menstruación, añoro a la mujer en la que me convertiré.

nº 49
0.42%

Nada te detendrá

Tus ojos, pasión encendida. Tus labios, río carmesí. Desde la primera menstruación supiste que tu dolorosa e incomprendida compañera mensual no era la enemiga, sino el recordatorio de que podías superar cualquier tormenta, incluso si fluía desde tu interior. Ahora sabes que nada te detendrá.

nº 46
0.42%

Entre mariposas y lunas

Adolescencia: descubrimientos y misterios. La hermandad femenina desvela secretos, convierte las dudas en sabiduría. Menstruación, rito de aceptación y magia. En cada ciclo, la madurez florece como pétalos en un jardín de autodescubrimiento.

nº 18
0.42%

Ser mujer

Cuando se levantó el sari, Diya vio una masa negruzca y espesa que le corría caliente por sus pantorrillas. Asustada, llamó a su madre.
-Es la menstruación, pequeña Diya. -le dijo su madre- Ahora eres una mujer. Tendrás que dejar de ir al colegio y casarte.
-¡Eso es como estar muerta en vida!
-Eso es lo que significa ser mujer en nuestro país.

nº 61
0.42%

Dolor y vida

En la penumbra de la adolescencia, mi cuerpo comenzó un ritmo que aún perdura. La primera vez llegó precedida de dolor e incertidumbre. Para reconfortarme, mi madre me dijo unas palabras que aún recuerdo cuando el malestar se acentúa: la menstruación es el lazo de sangre del regalo de la vida.

nº 14
0.31%

Somos nosotras

Me enseñaron que la menstruación era algo por lo que sentirse sucia que no era higiénico que olía ¿Por qué? ¿Acaso no sudamos cuando decimos por primera vez a alguien “te quiero”? ¿Acaso no lloramos y moqueamos cuando fracasamos? ¿Acaso no huele la tierra mojada? ¿Y no reímos y vivimos?

nº 65
0.31%

Ciclos

Sabía que la sangre brotaría, me hablaron de la menstruación. A los trece, mamá me enseñó compresas y tampones sin aplicador. Un día de agosto al despertar me di cuenta de la humedad e inquieta grité ¡mamá ven! Ella apareció y me abrazó, dejaba de ser niña para convertirme en mujer. Ahí comenzó otro ciclo de retos, risas e inseguridad al mismo tiempo.

nº 6
0.31%

Eso

Ellas, las de siempre, apartaron al grupo a un rincón del patio donde empezaron a cuchichear. -¿Os habéis enterado? A Ana ya le ha venido-. Caras con ojos interrogantes como respuesta. -Eso, que le ha venido ESO-.

nº 19
0.31%

Efímera niñez

Cuando era niña, sufría un hambre tan voraz que, el día de mi primera menstruación, pensé que por falta de alimento mi cuerpo se devoraba a sí mismo. Entonces, un médico extranjero me explicó que solo acababa de convertirme en mujer. Pero no me sentí aliviada, pues, sin saberlo, acababa de arrebatarme la libertad.

nº 21
0.31%

Luna roja en Dakar

La niña mira la luna en un rincón oculta. Los astros también la miran y su fuego pasa de sus ojos a su sangre. Menstruación astral en el cuerpo de Doka. Ella busca a una nube para  esconder el líquido fluir del cielo en su sexo, rojo como la luna que contempla. Quiere ser niña, un poco más, en Dakar.

nº 36
0.31%

Menarquia, cosa de chicas

En la clase, Lucía respondió a mi pregunta sobre la actualidad política y se declaró «menárquica». Algunos chicos iniciaron las burlas, convencidos de que quiso decir «monárquica». Pero Lucía, siempre tan irónica, me guiñó un ojo; bien sabíamos las dos que la primera menstruación es cosa de chicas.

nº 40
0.31%

No, sin libertad

Era un rito de iniciación, llegada la menstruación, todas tenían que lucir vestido largo, zapatos de tacón y carmín en los labios. Clara dejó de ser mujer el día que descubrió un flujo color rojizo, ese mismo día desapareció. Desconocen que no quiere renunciar a sus pantalones, a sus deportivas y a correr. Si ser mujer acota la libertad, no quiere serlo.

nº 50
0.31%

Río

Aminata tardaba más de lo normal y la profesora salió a buscarla: se la encontró llorando en el baño con sangre en la mano. “Hablad con vuestras madres”, nos conminó la maestra, misteriosa. –Su primera menstruación –me explicó la mía esa noche. Yo no empezaría a sangrar hasta un año más tarde, mientras lavaba la ropa de mis hermanos en el río Casamanza.

nº 57
0.31%

Sangre

El día ha llegado. Pero no puedo permitir que él lo descubra. Debo esconder mi menstruación para seguir siendo una niña o mi vida habrá acabado para siempre. Sé que está deseando que me haga mujer para engendrar el fruto de su locura. Tengo miedo. Y mucho dolor. Pero debo ser fuerte para poder escapar antes de que sea demasiado tarde.

nº 59
0.31%

Vida de mujer

Mi primera menstruación me hizo pensar sobre la mente inquieta y curiosa que soy, llena de dudas y preguntas que, a veces logra respuestas y otras, las busca hasta no poder más. Es posible que sea suficientemente terca como para romper muros (en todos los sentidos). Ahí empezó mi vida de mujer.

nº 72
0.21%

Nueva etapa

Después del partido, satisfecha por los goles asegurando la victoria y el pase a la semifinal, creí enfermar pero era solamente mi primera menstruación. Mi compañera de equipo me soliviantó, me prestó un tampón y volví a casa con ganas de contárselo a mamá. Es una nueva etapa para mí. Ahora mi vida y mi cuerpo cambiarán. Experimentaré cosas nuevas. ¡Qué bien!

nº 51
0.21%

Pacto de sangre

“Creo que me ha llegado, ¿qué hago?”, susurré. «Usa papel y en el campamento te doy tampones», respondió mi amiga. Allí me enseñó a colocarlo. Le alivió saber que no era la única de clase. Y a mí su ayuda en aquella excursión. Una noche, jugando a verdad o reto, preguntaron quién tenía ya menstruación. Las dos rompimos a reír cruzando miradas furtivas, cómplices.

nº 56
0.21%

Namanda

Namanda ha vuelto a la escuela. Los primeros meses, durante su menstruación se confinaba en su choza, temerosa de las manchas rojas que escapaban de su cuerpo e impregnaban su ropa. Pero un día, llegó un milagro a su aldea en forma de copa menstrual, y una invisible libertad iluminó su pubertad.

nº 47
0.21%

Condiciones

En mi escuela no había agua y no tenía información sobre cómo lidiar con lo que me sucedía. Como mis amigas, comencé a quedarme en casa los días de mi menstruación. Al final del año, nuestros amigos sumaban más de un mes de ventaja educativa. Nunca volví a ser la primera de la clase.

nº 8
0.21%

Mi primera menstruación 2

Era verano. Hacía calor y sudaba, pero aquello no era normal. En el baño bajé mis pantalones y contemplé un espeso líquido rojo en mi ropa interior. La menstruación. Rápidamente subí mis pantalones ibicencos y corrí al salón. Sentada mi abuela miraba el blanco teñido de rojo. Lágrimas brotaron de mis ojos y me abalancé sobre ella. -Ya eres mujer - Me susurró.

nº 43
0.21%

Mi primera menstruación 1

Pedí ir al lavabo porque sentía que me hacía pis y a la vez no. No volví más al pupitre; quedé llorando en dirección esperando a mi madre, con la falda llena de sangre y herida por las burlas que había recibido, pero secretamente aliviada de comprender, finalmente, aquello de la menstruación.

nº 42
0.21%

Experiencia insatisfactoria

Ande yo caliente por un poderoso auto hechizo: cosas de nuestro mundo paralelo. Quise asemejarme a las protagonistas de mi serie favorita… y se presentó la menstruación. Un ciclo, lunar, ha bastado para reconvertirme en duenda. Pasen esas implícitas alteraciones, pero lo repetitivo me hastía tanto.

nº 22
0.21%

Flores rojas

Mamá decía que quería volver a cuando era niña, a mi edad. Yo no la acababa de entender, era divertido jugar, pero los deberes de la escuela se hacían pesados. Cuando quería saber más, ella solo me acariciaba la cabeza y me decía “cuando las flores se manchen de rojo, lo entenderás”. Ahora que me acaba de bajar la menstruación lo entiendo, y estoy aterrada.

nº 23
0.21%

Menarquia

Alba llevaba días con extraños cambios de humor. A menudo se tumbaba en su cuarto a pensar por qué sentía de forma más intensa, por qué todo le afectaba más que de costumbre. Una tarde, en compañía de su mejor amiga, notó algo raro en su cuerpo. Se puso nerviosa y salió corriendo al baño sin mediar palabra. La primera menstruación había hecho acto de presencia.

nº 39
0.21%

Tejedora de esperanza

En el santuario íntimo de sus días, la primera regla se desplegó como un poema de sombras y luces. La endometriosis, astuta narradora de dolor, bordó cada mes sus versos agudos, tejiendo redes de tormento en su ser. No obstante, entre los susurros de malestar, descubrió en su propio cuento la fuerza callada de la esperanza.

nº 66
0.21%

Mamá

Hace días que noto que mi madre quiere hablar conmigo. Yo imagino que es sobre la menstruación, pero no me apetece hablar con ella. ¡Se pone tan pesada! Además, ya sé lo que me va a decir. A muchas de mis amigas ya les ha venido y me han explicado todo. Pero la verdad, no esperaba este dolor … Creo que me estoy agobiando. - ¡Mamá, por favor! ¿Me puedes ayudar?

nº 37
0.21%

El lobo rojo de Caperucita

Por eso cogí la mano de Nerea, le dije -acompáñame- y la saqué del aula. Entender que lo que le estaba pasando era un regalo, le costó un par de tilas, una compresa y un abrazo sin prisas. Ahora tienes la menstruación, o la regla o el periodo, como tú prefieras, pero ni estás enferma ni loca, porque no es la letra lo que con sangre entra... o sale, cariño, sino la vida.

nº 16
0.21%

Sin título

Hoy que íbamos ha ir a la playa llegó sin avisar una vez más la menstruación. Y de repente no saber qué hacer si seguir los planes o quedarnos en casa y tomar un buen café. Leer un libro o ver esa película tan interesante que tenemos pendiente de ver. Sea como sea la menstruación no me arruinada el plan.

nº 62
0.21%

La visita

Noche pesada y revuelta. Cuando abrí los ojos, sentí como una gota de agua espesa recorría mis piernas. Me incliné entre ellas y vi el rojo inconfundible, -ya estaba avisada-: “La menstruación”.

nº 31
0.21%

La rúbrica del cambio

Sus padres la obligan a posar para el afamado pintor. Tras horas estática, siente un fuerte dolor provocado por su primera menstruación. Mientras se cambia en soledad, contempla sobre el lienzo a la niña convertida en mujer y decide rebelarse. Usa su sangre para oscurecer un brochazo de su melena; dejando así rubricada su transformación para la eternidad.

nº 30
0.21%

La primera de clase

Has sido la primera de clase en experimentar la menstruación. Tu prematuro desarrollo te avergüenza y hasta quieres dejar el fútbol por no pasar por el vestuario. Y solo los anticonceptivos calman el dolor. Tu amama no tuvo a quien decírselo y tu tía recurrió avergonzada a su madre. Si quieres, cuenta conmigo, tu aita.

nº 28
0.21%

Diferentes

Julia tiene todo preparado para cuando tenga la primera menstruación: tampones, pantis, copas de silicona… Le explican al detalle y la adolescente exclama: ¡Vaya rollo! A Jaineba, su abuela le explica de manera fútil que pronto podrá traer hijos al mundo, que tenga cuidado porque son pobres y que le tiene preparados varios pedazos de ropas viejas.

nº 13
0.21%

Soledad y vergüenza

Al mirar abajo encuentra, sobre la cerámica blanca del váter, manchas en rojo aguado. Ve el trapo entre la piel de su madre y el vaso que ofrece a su padre, los baños de lejía bien entrada la noche, la suciedad y la Sinagoga, y se asquea de su menstruación. Antes, pura. Ahora, soledad y vergüenza.

nº 64
0.21%

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