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VÍCTIMAS DE UNA DOBLE DISCRIMINACIÓN

Las niñas y adolescentes en Senegal, víctimas de una doble discriminación.

La Fundación Xaley lleva más de doce años colaborando con las Asociaciones de Niñas, Niños y Jóvenes Trabajadores de varias ciudades de Senegal, Asociaciones que tienen como objetivo la defensa y promoción de los derechos de la infancia.


Los derechos de las niñas

Después de doce años trabajando mano a mano con las chicas y chicos de las Asociaciones, de escuchar de sus bocas sus temores, sus carencias, sus sufrimientos, sus sueños y sus logros, de buscar juntos estrategias, planes y medios para reivindicar sus derechos, de acompañarles en sus actividades y sus movilizaciones, conocemos algunas realidades de la situación de las niñas y chicas adolescentes en Senegal que queremos compartir contigo.

En primer lugar, querría hacer una aclaración: No existen los derechos específicos de las niñas. Los niños y las niñas tienen los mismos derechos, de igual forma que los derechos de las mujeres son los derechos humanos. Pero la realidad es que, en Senegal, las niñas sufren muchas más vulneraciones en sus derechos que los niños.

Una sociedad jerarquizada

La sociedad senegalesa está muy fuertemente jerarquizada en base a dos valores: la edad y el género. Uno de los principios básicos de la cultura senegalesa es el respeto, la obediencia y la deferencia a las personas de mayor edad. Un niño de diez años deberá respeto y obediencia a otro de quince, y un joven de veinticinco años a un adulto de cincuenta.

Por otro lado, en Senegal persisten normas, prácticas y tradiciones culturales adversas a la igualdad de género y actitudes patriarcales y estereotipos profundamente arraigados en relación con las funciones, las responsabilidades y las identidades de las mujeres y los hombres en la sociedad.

La conjunción de estas dos realidades culturales, muy fuertemente enraizadas, implica que las niñas y las chicas jóvenes son víctimas de una doble discriminación: por ser menores y por ser mujeres.

Esta doble discriminación afecta a todos los ámbitos de la vida de las niñas y jóvenes y en el acceso a todos sus derechos.

El derecho a la educación

Si consideramos el derecho esencial a la educación, comprobamos que los niños y niñas acceden en igual proporción al ciclo primario de enseñanza, pero a partir del ciclo medio, en cuanto las chicas alcanzan la pubertad, son cada vez menos las chicas que continúan sus estudios, y menor el porcentaje de chicas en las escuelas.

Según más elevado es el ciclo educativo, menor es el porcentaje de chicas estudiantes, de forma que en la educación superior el porcentaje de chicas no llega a una tercera parte.

Las causas de esta realidad son múltiples. En muchas familias de Senegal se considera que el rol de las mujeres es ser buenas hijas y esposas, encargarse de las tareas del hogar y tener y cuidar a los hijos.

Las bajas tasas de matriculación de las niñas en los niveles educativos secundario y terciario y las elevadas tasas de deserción escolar de las niñas en todos los niveles de la enseñanza, se deben, entre otras cosas, al matrimonio a edad temprana, al reparto desigual de las responsabilidades domésticas y a la preferencia que otorgan los padres a la educación de sus hijos varones.

 

 

El derecho a la libertad sexual

Si consideramos el derecho a la libertad sexual, constatamos que las niñas son víctimas de violencias y prácticas nocivas muy extendidas.

La legislación senegalesa prohíbe el matrimonio de niñas menores de 16 y de niños menores de 18 años, lo cual es una desigualdad por razón de género contraria a los tratados internacionales. El art. 17 de la Constitución prohíbe el matrimonio forzoso.

A pesar de ello, el 9% de las chicas de 15 años y el 31% de las de 18 años, están casadas . En Senegal, el matrimonio forzoso de las menores, decidido e impuesto por los padres, es una práctica común muy extendida y aceptada.

Cuando preguntamos a las chicas y jóvenes que acaban de entrar en las Asociaciones con las que trabajamos, quien va a decidir con quien deben casarse, una gran mayoría responden que sus padres. Sólo cuando llevan varios meses asistiendo a las actividades en las Asociaciones, empiezan a conocer que tienen el derecho a elegir ellas libremente a su esposo.

Víctimas de violencia sexual

Por otro lado, muchas niñas, adolescentes y jóvenes están en riesgo y son víctimas de violencia sexual.

La Fundación Xaley ha realizado múltiples focus groups con niñas y adolescentes miembros del Movimiento Africano de Niñas y Jóvenes Trabajadores, muchas de las cuales trabajan como empleadas domésticas en viviendas de familias de clase media o alta. A menudo expresan la desprotección que sienten cada noche al acostarse, y el terror a ser abusadas por alguno de los adultos con los que conviven de su propia familia, o en las viviendas donde trabajan.

Durante los 12 años en que la Fundación Xaley ha colaborado con las Asociaciones de Niños y Jóvenes Trabajadores de St. Louis, Thies, Louga y Diurbel, han sido cientos los casos de maltratos físicos y psicológicos y de abusos sexuales que han sido detectados por las jóvenes veteranas de las Asociaciones (“ainnés protectices”) y que han referido a los Comités de Protección de los barrios o a otras estructuras de apoyo.

Abusos que no se denuncian

En una gran parte de los casos, las víctimas no llegan a denunciar los hechos, disuadidas por sus propias familias o por las familias donde trabajan. Las razones de esto son muchas: el ostracismo que sufren las mujeres que denuncian a hombres de su familia o de la comunidad; la estigmatización a que se ven sometidas las niñas víctimas de abuso; el poco interés y la renuencia de las propias instituciones judiciales o policiales; el miedo a perder el trabajo y no poder encontrar otro; el miedo a represalias….

La Asociación de Juristas Senegalesas nos han informado que su experiencia es muy similar a la de la Fundación Xaley: en muy pocas ocasiones la víctima o su familia llega a denunciar al maltratador o abusador por las razones antes relacionadas.

El Comité de los Derechos del Niño de la ONU, en su último informe sobre Senegal, de 2.016, destaca que no existen datos sobre el número de investigaciones, enjuiciamientos y condenas relativas a casos de explotación o abusos sexuales de menores.

El derecho a la integridad física

Son muchos los ámbitos donde las niñas y las chicas jóvenes sufren doble discriminación. Voy a terminar con una referencia a la discriminación de acceso al derecho a la integridad física. 

El código penal de Senegal tipifica como delito, castigado con la pena de prisión de entre seis meses y cinco años, la ablación genital femenina total o parcial.

La realidad es que esta práctica sigue muy arraigada entre amplios sectores de la población de Senegal, especialmente en el mundo rural. Según la OMS la prevalencia de la ablación en Senegal en 2006 era del 28%. La incidencia de la mutilación entre las niñas y mujeres de 15 a 49 años es del 26% según un informe de UNICEF publicado en 2013.

Luchar por sus derechos

En Xaley estamos convencidos de que luchar por los derechos de las niñas y las adolescentes es la vía más directa y más eficaz de luchar por los derechos humanos. Además de necesitar una mayor protección por ser víctimas de una doble vulneración de sus derechos mas esenciales, las niñas y jóvenes de hoy serán las mujeres y las madres de mañana, las cuales transmitirán a sus hijos e hijas sus valores, sus convicciones y su ejemplo.

Proteger a las niñas y chicas adolescentes y promover su educación integral, es la vía más directa de romper el círculo vicioso, impuesto por la cultura patriarcal prevalente, de ignorancia, discriminación, y pobreza que se perpetua de madre a hija, para sustituirlo por un circulo virtuoso de educación, igualdad y progreso.

 

Santiago Lleó

Presidente de la Fundación Xaley